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Mar 14 12

Gonzalo Rojas Pizarro, Chile

Gonzalo Rojas Pizarro, Chile

«Gonzalo, los ecos de esta mañana van repasando tus huellas para comprobar que ninguna cae en el olvido. Te escribo en presente, porque en presente te quedas. No puede haber pasado cuando el lazo que conecta las almas es la poesía y en la tuya existe un lazo fuerte de vida.

Con tu gorra de marinero y tu siempre sonrisa, surcaste los ríos de la tierra que bañaban las piedras de tu Océano y de tu realidad brotó la sub-realidad iluminada al son veraz del relámpago. El mismo que en su fugacidad y alquimia secreta te hizo ver la belleza, profundidad y fuerza del lenguaje y conectó mirada y sonido de Naturaleza externa con el yo interior semejante que te hizo diferente al resto de los mortales y similar a los inmortales que plantan su semilla en la tierra.

Estando tus ojos llenos de belleza vital, surcaste con tu barca poética la vida, la muerte, el amor y el erotismo, manejando con firmeza el timón del humor y la ironía. El silbido del viento guió tu travesía y anuló el sonido de los cantos de sirenas que, vencidas por tu irreverencia e inconformismo, no pudieron desviar el rumbo de tu camino. El mar y el viento conspiraban a tu favor, suele ocurrir con aquellos que traspasan la bruma y vienen a convertirse luego en brisa de espuma.

Para alguien que se va es importante lo que se lleva, pero es más importante aquello que se queda. Y queda en ti una residencia de estudiantes donde hallan su morada los dioses. Hoy el mundo repasa tus premios, yo te agradezco tu Herencia.»

©Mara Romero Torres, poema a Gonzalo Rojas


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Gonzalo Rojas Pizarro, poeta y académico, nació en Lebu, en un puerto marítimo de Chile, el 20 de diciembre de 1917. Perteneció a la llamada «Generación de 1938».

Continuador de las vanguardias latinoamericanas del siglo XX, fue galardonado, entre otros, con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1992, el Premio Nacional de Literatura de Chile 1992 y el Premio Cervantes 2003.

Hijo del técnico carbonífero Juan Antonio Rojas y de Celia Pizarro, nació en Lebu,(Chile). Hizo sus estudios secundarios en el Internado Nacional Barros Arana y los universitarios de derecho y pedagogía en la Universidad de Chile. En 1936 colabora en el periódico El Tarapacá de Iquique , donde publica sus poemas y un ensayo sobre el escritor español Ramón María del Valle Inclán. Posteriormente trabaja en el Instituto Barros Arana y en las minas de Atacama, donde se dedica a la alfabetización de los trabajadores. Se incorpora como jefe de redacción en la revista Antártica de Santiago de Chile. Formó parte del grupo surrealista chileno, pero no del Mandrágora, se consideraba más surrealista que este grupo (entrevista ARTV) en 1938, del cual se retiraría luego por diferencias de opinión. Fue profesor en Valparaíso entre 1946 y 1952. Luego, entre 1952 y 1973, profesor en la Universidad de Concepción en las cátedras de Literatura Chilena y de Teoría Literaria del Departamento de Español. En dicha universidad creó los Encuentros de Escritores y las Escuelas Internacionales de Temporada.

El presidente de la República, Salvador Allende Gossens , le nombra Consejero Cultural en China 1970-1971, y más tarde encargado de negocios enCuba 1972-1973, este último cargo equivalente a embajador. En dicho país, se sentirá más cercano a los jóvenes que con el gobierno.

Tras el golpe de 1973, estuvo exiliado en la República Democrática Alemana (19731975), Venezuela (19751980), además de ser exonerado como profesor de todas las universidades chilenas.En 1958 recibe la Beca UNESCO para escritores, que lo lleva a residir varios meses en Europa. Gana laBeca Guggenheim en 1994, regresa a Chile y se radica en la ciudad de Chillán, donde vivió hasta su muerte. Vivió en Estados Unidos entre 1980 y 1994. Entre 1980 y 1985, fue profesor visitante enColumbia University y en la Universidad de Chicago. Entre 1985 y 1994 fue profesor titular en Brigham Young University. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, ambos en 1992. También recibió el Premio Octavio Paz de México y José Hernández de Argentina. Fue galardonado con el Premio Cervantes 2003 el 23 de abril de 2004. Su poesía está traducida al inglés, alemán, francés, portugués, ruso, italiano, rumano, sueco, chino, turco y griego.

Es considerado uno de los más grandes poetas chilenos del Siglo XX. Su poesía, según él mismo ha expresado, tiene grandes influencias del surrealismo (aunque él no se consideraba surrealista), de los poetas latinos como Catulo y de César Vallejo.

Autor fragmentario, su primer libro, La Miseria del Hombre (con ilustraciones de Pedraza), fue publicado en 1948, recibiendo malas reseñas por parte de los críticos; Alone llegó a decir, incluso: “Al paso que llevan, las letras nacionales no prometen nada bueno.” En cambio, de parte de poetas recibió muy buenas críticas: Miguel Arteche le expresó: “Seguramente no va a gustar a ciertos críticos almibarados, sucios de espíritu. (…) Este es un libro que tiempo hacía no se presentaba en nuestro país.” Gabriela Mistral dijo: “Me ha tomado mucho, me ha removido y, a trechos, me deja algo parecido al deslumbramiento de lo muy original, de lo realmente inédito. (…) Lo que sé, a veces, es recibir el relámpago violento de la creación efectiva, de lo genuino, y eso lo he experimentado con su precioso libro.”

Recién 16 años después publicará, en 1964, su segundo libro, Contra la muerte, que será aumentado en otras ediciones. Rojas expresaría: “Mientras mi primer libro había tenido un grado de audiencia dispar, pero intensa, el segundo tuvo una acogida mayor. Sin presumir, puedo decir que situó mi nombre en América Latina”.

En 1977 aparece Oscuro, en Venezuela, libro que le daría gran difusión en el continente, logrando buenas críticas. Carlos Fuentes diría, al recibir el Premio Rómulo Gallegos de ese año, donde Rojas fue jurado, que éste constituye “el gran arco lírico” junto a Rubén Darío, Leopoldo Lugones, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, José Gorostiza, César Vallejo, José Lezama Lima y Octavio Paz.

En 1979 aparece Transtierro (Versión antológica). En 1980 aparecen 2 libros, Antología breve50 poemas. En 1981 aparece Del relámpago, que será aumentada en su segunda edición de 1984. En 1986 publica El alumbrado. En 1987, en Madrid, publica El alumbrado y otros poemas, que será aumentada en la edición chilena.

En 1988 se publica Antología PersonalSchizotext and Other poemsMateria de testamento.

En marzo de 1989 aparece Materia de testamento en un ranking de El País como uno de los tres libros de poesía más vendidos del últimos año.

En 2002 es nombrado académico de honor de la Academia Chilena de la Lengua. Miembro del Instituto de Literatura Latinoamericana de Pittsburg, su obra ha sido traducida a varios idiomas y su nombre aparece en gran parte de las antologías literarias del mundo.

Fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Andrés Bello de Chile.

Murió en Santiago de Chile el 25 de abril de 2011.

(Fuente de la biografía: http://es.wikipedia.org/wiki/Gonzalo_Rojas)


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Poemas

¿A qué mentirnos?

Vivimos, gran Quevedo, vivimos tiempo que ni se detiene, ni
tropieza, ni vuelve.

¿A qué mentirnos con la llama del perfume, con la noche moderna
de los cinematógrafos, antesalas terrestres del sepulcro?
Pongamos desde hoy el instrumento en nuestras manos.
Abramos con paciencia nuestro nido para que nadie nos arroje por lástima al reposo.
Cavemos cada tarde el agujero después de haber ganado nuestro pan.

Que en esa tierra hay hueco para todos: los pobres y los ricos.
Porque en la tierra hay un regalo para todos:
los débiles, los fuertes, las madres, las rameras.
Caen de bruces. Caen de cabeza o sentados.
Por donde más les pesa su persona, todos caen y caen.
Aunque el cajón sea lustroso o de cristal. Aunque las tablas
sin cepillar parezcan una cáscara rota con la semilla reventada.

Todos caen y caen, y van perdiendo el bulto en su caída,
¡hasta que son la tierra milenaria y primorosa!

A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro

Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.


Al silencio

Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.


Baudeleriana

Astucias que le son y astucias que no le son
dijera Ovidio: los tacones
le son, ojalá altos, lo bestial
visible, los pezones, no importa
lo exiguo del formato, el beso
bien pintado, parisino
el aroma, azulosos
sin exceso los párpados, sigiloso
el zarpazo drogo y longilíneo
de su altivez, visionario
el fulgor, especialmente eso, visionario el fulgor.

Y claro, áureos los centímetros
ciento setenta del encanto
del tobillo a las hebras
torrenciales del pelo. -“Piénsese
irrumpe entonces a esa altura Borges con asfixia, ¿quién
sino el Aleph pudiera entera esquiza y
bestia así olfatear, besarla en el hocico,
durarla, perdurarla en su enigma, airearla,
mancharla por lo hondo hasta serla, al galope
tendido del tedio? ¿Quién,
especialmente eso, la hartara?”

Especialmente nada, muchachos, ¡videntes
de otra edad! ¡Borges,
Publio Ovidio!, nada: lo cierto
es que no hay nada, salvo
cada 28, sangre
de parir y ese es el juego. De ahí vinimos viniendo los
poetas malheridos aullando
mujer, gimiendo
hermosura, Eternidad
que no se ve: especialmente eso, muchachos,
que no se ve.

París, Noviembre 2003


Carbón

Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebú en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.

Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.

Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.

Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.

Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
-Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.


Carta del suicida

Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Por que ella sale y entra como una bala loca,
Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
Así sople el verano o el invierno,
Así viva feliz sentado sobre el triunfo
Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
Así padezca el látigo del hambre,
así me acueste
O me levante, y me hunda de cabeza en el día
Como una piedra bajo la corriente cambiante.

Así toque mi citara para engañarme, así
Se habrá una puerta y entren diez mujeres desnudas,
Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
Unas sobre otras hasta consumirse.

Juro que ella perdura porque ella sale y entra
Como una bala loca,
Me sigue a donde voy y me sirve de hada.


Instantánea

El dragón es un animal quimérico, yo soy un dragón
y te amo,
es decir amo tu nariz, la sorpresa
del zafiro de tus ojos,
lo que más amo es el zafiro de tus ojos;

pero lo que con evidencia me muslifica son tus muslos
longilíneos cuyo formato me vuela
sexo y cisne a la vez aclarándome lo perverso
que puede ser la rosa, si hay rosa
en la palpación, seda, olfato

o, más que olfato y seda, traslación
de un sentido a otro, dado lo inabarcable
de la pintura entiéndase
por lo veloz de la tersura
gloriosa y gozosa que hay en ti, de la mariposa,

así pasen los años como sonaba bajo el humo el célebre
piano de marfil en la película; ¿qué fue
de Humphrey Bogart y aquella alta copa nórdica
cuya esbeltez era como una trizadura: qué fue
del vestido blanco?

Décadas de piel. De repente el hombre es décadas de piel, urna
de frenesí y
perdición, y la aorta
de vivir es tristeza,
de repente yo mismo soy tristeza;

entonces es cuando hablo con tus rodillas y me encomiendo
a un vellocino así más durable
que el amaranto, y ahondo en tu amapola con
liturgia y desenfreno,
entonces es cuando ahondo en tu amapola,
y entro en la epifanía de la inmediatez
ventilada por la lozanía, y soy tacto
de ojo, apresúrate, y escribo fósforo si
veo simultáneamente de la nuca al pie
equa y alquimia.


La piedra

Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.

Habrá dormido en lo aciago
de su madre esta piedra
precipicia por
unimiento cerebral
al ritmo
de donde vino llameada
y apagada, habrá visto
lo no visto con
los otros ojos de la música, y
así, con mansedumbre, acostándose
en la fragilidad de lo informe, seca
la opaca habráse anoche sin
ruido de albatros contra la cerrazón ido.

Vacilado no habrá por esta decisión
de la imperfección de su figura que por oscura no vio nunca nadie
porque nadie las ve nunca a esas piedras que son de nadie
en la excrecencia de una opacidad
que más bien las enfría ahí al tacto como nubes
neutras, amorfas, sin lo airoso
del mármol ni lo lujoso
de la turquesa, ¡tan ambiguas
si se quiere pero por eso mismo tan próximas!

No, vacilado no; habrá salido
por demás intacta con su traza ferruginosa
y celestial, le habrá a lo sumo dicho al árbol: -Adiós
árbol que me diste sombra; al río: -Adiós
río que hablaste por mí; lluvia, adiós,
que me mojaste. Adiós,
mariposa blanca.

Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.


Fax con ventolera…

Fax con ventolera
y una rosa, hoy
salió de esto Rojas
-Gonzalo como le pusieron en el agua-, iba solo, no hay
epitafio que escribir en cuanto a su suerte, ni
cuerpo que respirar, escasamente
se dirá de él que vino
rápido y ha salido,
que ya no está entonces, que
no hay estrellas para él, que carnalmente
va encima del vidrio que lo encarcela una rosa
a modo de instrumento de perdición, que ha salido
y eso es todo.

(página recomendada para conocer más de sus poemas: http://amediavoz.com/rojasG.htm)


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80 veces nadie

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reflexiones sobre el mar

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Obras publicadas

  • La miseria del hombre (1948)
  • Contra la muerte (1964)
  • Oscuro (1977)
  • Transtierro (1979)
  • Críptico y otros Poemas (1980)
  • Antología breve (1980)
  • Del relámpago (1981)
  • 50 Poemas (1982)
  • El alumbrado (1986)
  • El alumbrado y otros poemas (1987)
  • Materia de testamento (1988)
  • Antología personal (1988)
  • Esquizotexto texto y otros poemas (1988)
  • Desocupado lector (1990)
  • Zumbido (1991)
  • Antología de aire (1991)
  • Las hermosas. Poesías de amor (1992)
  • Cinco Visiones (1992)
  • Am Grund von alledem schlaeft ein Pferd (1993)
  • Carta a Huidobro y Morbo y Aura del mal (1994)
  • La miseria del hombre (1995)
  • Río Turbio (1996)
  • 80 veces nadie (1997)
  • Obra selecta (1997)
  • Tres Poemas (1998)
  • Diálogo con Ovidio (1999)
  • Metamorfosis de lo mismo (2000)
  • ¿Qué se ama cuando se ama? (2000)
  • Velocities of the possible (2000)
  • Requiem de la mariposa (2001)
  • Hombre es baile, mujer es igualmente baile (2001)
  • Antología poética (2001)
  • Al silencio (2002)
  • La palabra placer y otros poemas (2002)
  • Del ocio sagrado (2002)
  • No haya corrupción (2003)
  • Poesía esencial (2003)
  • L’illuminè (2003)
  • Inconcluso (2003)
  • Concierto; antología poética (2004)
  • La reniñez (2004)
  • La voz de Gonzalo Rojas (2004)
  • Poemas selectos (2004)
  • Del loco amor (2004)
  • Mot Doeden = Contra la muerte (2005)
  • XXI por egipcio (2005)
  • From the Lightning. Selected Poems (2005)
  • La misere de l’homme (2005)
  • Man Ray hizo la foto (2005)
  • Das Haus aus Luft (2005)
  • Las sílabas (2006)
  • Poesía Esencial (2006)
  • Esquizo (2007)
  • Del Agua (2007) Regalo oficial del Gobierno de Chile a los Presidentes y Jefes de Estado asistentes a la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en octubre de 2007 en Santiago de Chile.
  • Con arrimo y sin arrimo (2010)

Con tu muerte física, gran parte del mundo se siente desolado; pero a partir de hoy otra gran parte buscará la esencia en tu palabra y te dirá: ¡Bienvenido, Poeta!

Mara Romero Torres