estás en Poesía

Ene 27 11

El sonido y el lenguaje poético

El sonido es vibración y es a través de esta vibración que el órgano auditivo del receptor lo reconoce. El sonido, que es trasmitido por un medio elástico como el aire permite, en el lenguaje humano, hacer llegar a un receptor o receptores determinados conceptos que encierran un significado. Los sonidos organizados como palabras dan forma a lo que es el lenguaje humano. Esto se ha dado en cualquier cultura y cualquier nivel de desarrollo que éstas hayan logrado.

Las palabras son sonidos significativos que permiten entonces la comunicación de conceptos, entre estos conceptos podemos mencionar a los que están determinados por el mundo, llamemos, espiritual del ser humano y además, claro, de los conceptos que describen su mundo material.

Existe, sin embargo, un lenguaje que se caracteriza por el uso predeterminado de palabras y que pretende provocar determinados estados de ánimo o llamemoslos espirituales, a través de la organización de los sonidos y este lenguaje es el lenguaje poético.

Hasta aquí y naturalmente sin intentar reducir la expresión poética y a su lenguaje particular como a un resultado derivado únicamente del uso de los sonidos (Esto sería tanto como reducirla a un resultado casi mecánico y en donde los sonidos formaran por sí mismos la poesía), si se puede decir que existe, indudablemente, una relación entre imagen y sonidos en la que estos últimos, provocan en el receptor predeterminados efectos anímicos y estéticos y que, por tanto, el sonido o los sonidos no solo son un mero suplemento eufónico sino que conllevan una intención poética autónoma.

De cualquier forma aquí solo tratamos de exponer la relación existente entre el sonido y su importancia en la poesía y dejamos a los expertos formalistas o no, el tamaño de esa importancia

En el lenguaje poético las palabras son organizadas en conjuntos (versos: conjunto sonoro verbal) que están sujetos a determinadas medidas y cadencias (métrica, ritmo) las mismas que les trasmiten una sonoridad particular a este tipo de lenguaje y con lo cual se logra o se pretende lograr en el receptor, significados conceptuales distintos generalmente a los significados conceptuales del lenguaje común o prosa. Mismo es caso del llamado verso libre donde algunas convenciones métricas, por ejemplo, pueden llegarse a disminuir o suprimir totalmente, pero donde, para que pueda sentirse como verso, debe mantenerse cierta constancia estructural y sonora. El verso libre, es al final de cuentas, una forma atenuada del verso y una formación sonora casi intermedia entre el verso y la prosa.

Existe entonces, en la poesía y su lenguaje una relación fundamental entre los sonidos de las palabras o del conjunto de ellas (verso) y su efecto en el receptor. Sin embargo, aun la mejor y más experta estructura sonora de un lenguaje poético no lo convierte en poesía necesariamente, porque la poesía es mucho más que un conjunto armonioso de sonidos. La poesía es cosa del alma.

Alberto Guzmán Lavenant