Contra la incultura y el plagio

Atenea junto a las Musas, Fran Floris, S. XVI

De un tiempo a esta parte, estamos siendo testigos de que proliferan las buenas intenciones de hacer poesía.
Un respeto a la poesía, tengamos todos. Si estamos aprendiendo, reconozcámoslo y no nos llamemos tan a la ligera poetas y fijémonos en los que lo hacen bien. Hay muchos escritores con sólida cultura poética que saben que no siempre detrás de una cesura hay un verso. A muchos de los que en la actualidad se autodenominan poetas les ha venido como agua de mayo eso del verso libre porque así no se tienen que molestar ni en rima ni en medida -craso error- y por no molestarse, no se molestan ni en el ritmo… ni en nada. Hay quien hila cuatro palabras y grita: “¡Eureka, ya soy poeta!” y se vuelven a escudar en la libertad del poeta para sangrar las palabras hasta con faltas de ortografía. ¿Qué es eso de verso simple y verso compuesto? ¿Y qué es eso del hemistiquio? ¿Qué es la metáfora? ¿Quién demonios inventó que los versos fueran métricos o amétricos y qué significa eso? ¿Qué es una figura? ¿Qué es eso de rima asonante o consonante? ¿Qué es eso del encabalgamiento? ¿Qué es una aliteración, una correlación, una alternancia, un paralelismo, una antítesis? ¿Qué es eso de versos monorrítmicos o polirrítmicos? ¿Qué es eso de los acentos y a qué viene el acento espiratorio, el prosódico o el rítmico? ¿Qué es eso de diéresis, sinéresis, sinalefa? ¿Qué es una cláusula y por qué lleva en determinadas ocasiones los adjetivos yámbica, anapéstica, anfibráquica y qué tiene que ver esto con el ritmo oral? ¿Qué es un acróstico? ¿Y un epigrama? ¿Está el epigrama emparentado con el Haiku? Ah, pero ¿qué es un Haiku? ¿Tiene algo que ver con el aforismo? ¿La estrofa está creada para dar buena presencia al poema o tiene algún sentido el usarla? ¿Qué tiene que ver el pensamiento con todo esto? ¿Tiene un poema hermetismo? Esta palabra, ¿tiene algo que ver con Hermes? Vaya, pero ¿qué cosa o quién es o era Hermes? Las preguntas pueden alargarse hasta allí donde seamos capaces de mostrar nuestra incultura a la hora de estar frente a una construcción poética. Y si eso es malo, los males no terminan -sino que aumentan- cuando desconocemos términos, alusiones, referencias… ¿A qué viene eso de que en algún poema aparezca, por ejemplo, una referencia a alguna situación o ser mitológico? ¿Por qué lo menciona el autor? ¿Qué quiere decir? Ítaca, Ícaro, Leteo, Ares, Gea, Cancerbero, Idus, Parcas, Calíope, Erato, Orfeo… Bendita y preciosa cultura que va camino del olvido. No culpemos únicamente al sistema de lo mal que está la educación si nosotros no tenemos el más mínimo interés en aprender y hemos elegido dejarnos llevar por la corriente.
Es cierto que hay quien lleva el don innato del ritmo como también hay quien domina a la perfección la técnica y es capaz de fabricar un poema técnicamente perfecto. Pero tanto en el primer caso como en el segundo se necesita algo más para que esa construcción sea inmortal; de lo contrario, el del don innato se quedará en trovador vulgar y el de la técnica perfecta fabricará sin más. Nuestros clásicos son lo que son porque supieron combinar don y técnica. Ya sea con rima clásica, verso libre o blanco, con estrofas o sin ellas, trabajemos los poemas y buceemos en el mundo de la Literatura si queremos saber de lo que hablamos o leemos. Nunca un cirujano intervendrá quirúrgicamente a un paciente sin conocer a fondo los entresijos del cuerpo humano; ni un zapatero le sacará lustre a los zapatos con mermelada de fresa; ni un músico compondrá una sinfonía sin conocer y dominar las notas de la escala musical; esto ocurre en ellos al igual que cualquier pintor que se precie domina la perspectiva, la mezcla de colores… y sabe de puntillismo, de expresionismo o de cualquier otro movimiento que haya sido recorrido por el hombre en la historia del Arte. ¿Por qué en la literatura tenemos que mostrar esta decadencia?
Si tenemos el valor de escribir y mostrar lo que escribimos, porque nos gusta lo que hacemos, al menos tengamos la decencia de conocer un poco mejor esto que nos gusta y admitir que queremos hacerlo bien. Y querer hacerlo bien es dar el primer paso hacia el conocimiento de la poesía. A partir de aquí, sólo puede trasgredir las normas quien las conoce.
Que nadie venga con camemas escribiendo sin ton ni son y llamándose poeta porque esos que escriben -con frecuencia- a bombo y platillo vieron que hicieron algo que levantó admiración -u otra cosa- y lo único que hacen es reproducir y reproducir aquello que pareció salirles bien.
El colmo es cuando nos encontramos con alguien que quiere ser poeta y no sabe cómo. Aquí sí que hay que dar otro toque de atención fuerte porque estos no tienen escrúpulos ni conocen el respeto ni la consideración debidas a un autor y plagian cuanto cae ante sus ojos, adjudicándose frases y textos que no les pertenecen. No saben o no quieren saber que una regla fundamental es hacer mención a la fuente, es decir, citar el nombre del autor de quien han tomado una frase, texto, verso, poema, opinión, idea, proyecto, etc. Movidos por el afán de protagonismo y las ansias de ser notables cometen el mayor de los pecados literarios. Y no se conforman con imitar o plagiar, no, encima se permiten el lujo de parafrasear el original de tal manera que lo destrozan y allá van tan orgullosos de su hazaña y allá van los lectores tan ignorantes, aplaudiendo. Claro que entre la basura hay algo que resplandece y llega al lector: ¡la FUENTE! En cualquier caso en que esto ocurra, el que escribe tiene la obligación de mencionar la fuente y el lector tiene el derecho a conocerla. Y para los que no sepan lo que es la fuente, les digo que la fuente es la frase, el texto, el verso, el poema, la opinión, la idea, el proyecto, etc. de aquel que la ha tenido y dado a luz. La fuente es el sitio y el autor de donde se ha copiado y lo honesto, honrado y correcto es ponerla entre comillas y, a continuación, el nombre del autor, del verdadero autor, normalmente, entre paréntesis. Hay algo que se llama Cita. Esto, señoras y señores, hay que respetarlo.
Nos encontramos con personas que, en cuanto escuchan o leen una buena idea o una frase que les gusta, se lanzan a publicar algo, precipitadamente, para hacerla suya. Señores, señoras, a los que hacéis esto me dirijo: podréis robar un vaso de agua pero nunca tendréis la fuente. Vuestro vaso de agua se agotará y la fuente seguirá manando porque en esa fuente bulle la mente de la creación mientras que en la vuestra bulle el afán vano de la soberbia, el orgullo, la prepotencia y una notable evidencia de vuestras limitaciones y, como podréis deducir, estos factores están altamente reñidos con lo inteligentemente bueno. Dejad de plagiar y molestaros en crear que os sorprenderá el enorme poder que, para ello, lleváis en esa mente dormida que os obstináis en no despertar. No os acostumbréis a ir a remolque de lo que escriben, hacen o dicen otros y explotad vuestra originalidad que no es obligatorio ser escritor, que también la lectura otorga un disfrute enriquecedor, tanto o más que la escritura; pero sobre todo sed honestos, honrados y respetuosos con vosotros mismos y con los demás.
No tengamos prisa en ser poetas que es hermosamente lenta la carrera de aprendiz de poeta.
No faltemos a la dignidad que todos nos merecemos y seamos creadores consecuentes entre lo que decimos y hacemos, eliminando, para empezar, la incultura y el plagio.

Mara Romero Torres


8 comentarios
  1. Magnifica reflexión de ética en la cuestión de letras. Nadie puede ser poseedor de aquello que no le pertenece. El plagio, todos tenemos algo de culpa por tolerar que los demás lo hagan.
    La creación es única e intransferible del sujeto que la plasma, para recreo y aprendizaje de todo aquel que lo lea. La escribe porque la lleva dentro. Son sus sentimientos, y además de crear, se debe ser fiel a una gramática, a una palabra llena de pureza, comprobando en todo momento lo que se va a escribir para poder catalogar el léxico.
    Escribir ¿quién es escritor? ¿Aquél que ha empezado a garabatear virtualmente para que los demás lo vean? También virtualmente debemos hacer las cosas impecables simplemente por el respeto a los demás. Da igual, poesía, prosa. Eso no importa, tiene que estar bien escrito y todavía no se es escritor. El aprendizaje es muy largo, inmensamente largo. Leer un buen poema nos lleva a comprender a la persona que ha creado ese pequeño o gran momento. Leer una prosa bien llevada a cabo nos lleva a soñar, a transportarnos a otros lugares imaginarios.
    Todo lleva un orden en la vida, todo y la escritura, más que otras muchas cosas.
    Debemos ser ecuánimes en todo y sobre todo escribir con una belleza que nos parezca que esas letras han salido de la paleta de un pintor, llenas de colorido y vivacidad.
    Gracias amiga por esta maravillosa entrada. Un saludo

  2. Excelente, Mara. Pongo un poquito de mi parte para incrementar la difusión de tu alegato. Con tu permiso me lo llevo a http://wwwyomismo.blogspot.com.es/

  3. admin

    De eso se trata exactamente, Higorca. Resulta demasiado fácil apoderarse de lo que no nos pertenece y hay que recurrir a la ética para que no ocurra. Y, en cuanto a la escritura, estoy de acuerdo contigo en que todo tiene un orden, todo, incluso aquello que parece surgir o desarrollarse de forma anárquica y es obligación de todos hacer las cosas bien.

    Gracias siempre a ti, mi querida amiga, por tu bien hacer, tu mente lúcida y tus sabios consejos.

    Un abrazo grande.

    Mara

  4. admin

    Nota aclaratoria:
    El mensaje que pongo a continuación ha llegado por error a otra sección, concretamente, a Lírica. Lo he pasado a esta por considerar que es aquí adonde se pretendía enviarlo.

    Hurt
    Digamos que estamos entre dos modos de poesía: la clásica, que es con la que nosotros crecimos, y la contemporánea, que es la que nuestros alumnos prefieren para expresar sus emociones libremente, sin pautas a seguir. Me gusta mucho esa película, y sobre todo, porque si la comentas con los alumnos cada uno saca su punto de referencia de acuerdo a sus conocimientos previos. Es como la vida: aunque todos conocemos el camino directo hacia las cosas nos ponemos retos para no ser tan sistemáticos. Nosotros estamos aquí, experimentando con las tecnologías, dándonos la oportunidad de descubrir y sorprenderos. Buen tema. Saludos cordiales.

  5. admin

    Y ponerse retos en la vida es muy positivo, Hurt. El conocimiento del camino que tomamos no excluye otros caminos y más si hablamos de algo tan avanzado y reconocido como la poesía. Si hay en ella encorsetamiento, quizá esté en la obstinación de no buscar nuevas formas y, esto, sí que creo que es algo que, si no ha desaparecido, está desapareciendo. Desde hace tiempo, estamos asistiendo a un resurgir de la poesía y es sorprendente a la vez que agradable ver la aceptación que tiene este sublime género literario; pero hay algo que es imprescindible para que un poema, se escriba de la forma que se escriba, sea poesía y esto es lo que no podemos ni debemos obviar, o al menos así lo creo yo.

    Adelante con esa labor preciosa con los alumnos, Hurt, porque hay verdaderos talentos que vale la pena potenciar.

    Un abrazo grande.

    Mara

  6. admin

    Por supuesto que sí, Antonio, tienes mi permiso y te doy las gracias por tu dedicación al mundo de la literatura.

    Un fuerte abrazo, mi querido poetamigo.

    Mara

  7. Hola Mara… Había entrado alguna vez en este nido artístico del Fenix, pero buscándote, me encontré tu tarjeta y acabo redescubriendo este tu paraiso de letras y artes. No puedo estar más de acuerdo con esta magnífica disertación tuya y no sé qué hará falta para que mucha gente, que va de descreída y a la vez va persiguiendo crédulos, “no tome la palabra en vano” (no sé si lo dijo alguien antes, a no ser que la palabra sea el Dios judeocristiano, que lo será porque ya se dijo que en el principio era el Verbo, y entonces hace mucho que se escribió)… Bueno, con tu permiso miraré en el facebook y si tú no lo tienes por ahí enlazado lo enlazaré allí y en mi blog… Le pondré un gran lazo porque es un regalo como todo lo que tú das a luz. Un abrazo

  8. admin

    Gracias, José. Siempre es grata tu presencia. Gracias por el honor que nos haces a Arte Fénix y a mí.

    Un gran abrazo, mi amigo.

    Mara

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